Misión posible para los sistemas de aeronaves no tripuladas

Desde que se desatara la pandemia de la COVID-19, los drones o sistemas de aeronaves no tripuladas desempeñan un papel crucial, desde prestar ayuda hasta vigilar el distanciamiento social. No obstante, cuestiones como la seguridad, la protección y el uso compartido del espacio aéreo demoraron su pleno uso comercial.

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ISO Focus
La revista de ISO, la Organización Internacional de Normalización, se llama ISOfocus y es bimestral. Aquí se reproducen algunos contenidos. ISOfocus incluye artículos, reportajes y entrevistas que muestran los beneficios de la aplicación de las normas internacionales. Bajo licencia Creative Commons (CC BY-NC-ND 2.5 CH)
Ann Brady

Los sistemas de aeronaves no tripuladas (UAS, por sus siglas en inglés) son sin duda la tecnología de moda y, a pesar de sus humildes comienzos, podría llegar a competir con la automoción y la aeronáutica al mismo tiempo. Los UAS cobraron notoriedad como juguetes, pero rápidamente evolucionaron para sentar las bases de una industria de gran valor y rápido crecimiento que toca casi a todos los sectores, incluidos la logística, medicina, topografía, seguridad y transporte; actualmente, se utilizan en casi todos los entornos del planeta. Los UAS, que se pueden controlar de forma remota pero que cada vez cuentan con más capacidades autónomas, llevan con nosotros mucho tiempo. Ha sido en los últimos cinco años donde la tecnología para convertirlos en herramientas de viabilidad comercial en todo un gran espectro de aplicaciones ha pasado a ser asequible.

 

Aunque pequeña inicialmente, la comercialización a gran escala da lugar a UAS cada vez mayores y más sofisticados, capaces de transportar mercancías y, en un futuro, personas. Es aquí donde el uso comercial a gran escala tiene mayores probabilidades de florecer y convertirse en una industria mundial en lugar de un sinfín de pequeños UAS transportando artículos pequeños.

Drones para hacer el bien

Los UAS se han empleado en misiones humanitarias y el personal de emergencias cuenta con ellos en bastantes situaciones. Desempeñaron un papel fundamental para ayudar a preservar la estructura de la catedral de Notre-Dame de París a raíz del devastador incendio de 2019. Según Asia Times, los UAS se desplegaron para mapear los daños del suelo y los escombros cuando el tejado corría peligro de derrumbamiento, lo que evitó riesgos innecesarios a los fotógrafos. El mismo artículo señala su capacidad de realizar mapeo aéreo para dar respuesta a los incendios forestales, ahorrando trabajo a los bomberos.

Los UAS han demostrado ser una importante herramienta humanitaria, suministrando sangre y medicamentos básicos a clínicas remotas en países como Ruanda. Su labor resulta más crucial si cabe durante la pandemia de la COVID-19. Según una publicación del blog de la Agenda del Foro Económico Mundial, la empresa estadounidense de drones médicos Zipline utiliza ahora sus suministros para apoyar la lucha contra el coronavirus en África y también ayuda a otros países en sus labores de respuesta ante la COVID-19. “Nos abastecemos de un montón de productos contra la COVID-19 y los suministramos al instante a hospitales y centros sanitarios allá donde se necesiten”, explicó Keller Rinaudo, director general de Zipline a CNN Business.

 

Para 2025, se estima que el mercado del UAS represente un valor de más de 4.120 millones de euros. Para las empresas y organizaciones de otro tipo, los UAS pueden mejorar su productividad. Además de ser pequeños y ágiles, son “ecológicos”. Un informe de Smithsonian Magazine sugiere que, en términos de emisiones de gases de efecto invernadero, la entrega de paquetes mediante UAS pequeños puede surtir un mejor efecto para el medio ambiente que la entrega con camiones.

Entonces, ¿qué estamos esperando?

A pesar de todas estas ventajas obvias, existen obstáculos que debemos superar, como la seguridad, la protección y la privacidad. En palabras de Robert Garbett, director general de Drone Major Group, “no se puede conseguir sin unas normas sólidas de seguridad y calidad que hagan posible un crecimiento seguro del sector”.

En 2015, ISO dio los primeros pasos para resolver estas cuestiones con la creación del subcomité técnico ISO/TC 20/SC 16 Sistemas de aeronaves no tripuladas, con el fin de desarrollar la serie de normas para UAS ISO 21384 relativas a la seguridad y calidad de la fabricación de productos, las operaciones y la gestión del tráfico no tripulado, que se convertirá sin duda en una importante referencia para las autoridades internacionales de aviación civil. La ISO 21384-3 Sistemas de aeronaves no tripuladas – Parte 3: Procedimientos operacionales fue la primera Norma Internacional sobre UAS publicada en diciembre de 2019. Su desarrollo corrió a cargo del grupo de trabajo WG 3 Operaciones y procedimientos del ISO/TC 20/SC 16 coordinado por Garbett, también presidente del comité de BSI para normas sobre drones del Reino Unido y fundador de Drone Delivery Group.

 

John Walker, presidente del ISO/TC 20/SC 16, ha supervisado todas las normas publicadas por el subcomité y, con el apoyo del responsable de comité Chris Carnahan, afirma: “Durante la pandemia se utilizaron UAS por todo el mundo para respaldar aplicaciones humanitarias y servicios sociales. La aceptación pública de estas aplicaciones ampliamente beneficiosas ha sido abrumadoramente positiva y los gobiernos están siendo conscientes de los beneficios que los UAS pueden aportar a estos servicios tan necesarios”. Considera que ha surgido una oportunidad para expandir el uso de UAS en beneficio humano en el mundo tras la COVID-19.

 

Walker acogería con agrado la vuelta de las reuniones presenciales de los comités de normalización. Si bien ya se celebraron reuniones virtuales del grupo de trabajo, afirma que las reuniones presenciales son imprescindibles para suscitar debates significativos y sólidos entre los participantes, “especialmente en la comunidad internacional, donde los expertos de distintos países se reúnen para dar forma a las normas sobre UAS para usuarios globales”.

 

Frank Fuchs, asesor jurídico en materia de aviación internacional y coordinador del grupo de trabajo WG 1 del ISO/TC 20/SC 16 a cargo del desarrollo de la ISO 21384-4 Sistemas de aeronaves no tripuladas – Parte 4: Vocabulario, afirma: “La crisis por la COVID-19 brindó grandes oportunidades para que los sistemas UAS demostraran su valía como sistemas tecnológicos que asisten a la sociedad y ayudan a salvar vidas. El uso de UAS en zonas con cifras elevadas de infecciones por el coronavirus demostró ser muy sensato para lidiar con una pandemia de este calado”.

El gran desafío

La falta de reglamentos de habilitación y normas de seguridad y calidad subyacentes sin duda ralentizó el progreso del sector hasta su plena comercialización, pero la situación está cambiando. A medida que el conjunto de normas ISO sobre los UAS va madurando, se convierte en unawlanteada en el libro blanco de Drone Delivery Group titulado “La comercialización de la industria del dron en el Reino Unido”. Esta iniciativa hace un llamamiento para que se establezcan zonas de pruebas y desarrollo para acelerar el progreso de la tecnología, desde su diseño hasta operaciones comerciales y, a su vez, proporcionar inteligencia vital a legisladores y normalizadores.

Iniciativas como esta y otras que se encuentran en desarrollo por sectores y gobiernos de todo el mundo pretenden abordar el funcionamiento de los UAS más allá de la línea de visión (BVLOS, por sus siglas en inglés). La gestión del tráfico aéreo de UAS será fundamental en operaciones como estas. Los sistemas de gestión del tráfico no tripulado (UTM, por sus siglas en inglés) desempeñarán un papel vital, y la ISO 23629 para la gestión del tráfico de UAS ayudará a igualar el terreno de juego. Aunque la serie sigue en desarrollo, una vez publicadas las normas para los UTM, sentarán las bases para el desarrollo y la operación de sistemas UTM conforme a una norma reconocida mundialmente.

 

Walker afirma que el plan de trabajo del ISO/TC 20/SC 16 sobre UTM para la ISO 23629 está desarrollando normas que abarcarán la estructura funcional y los requisitos de los servicios de UTM y los proveedores de servicios. “Estas normas sobre los UTM servirán de base y complementará las normas de procedimientos operacionales que se están desarrollando dentro de la serie ISO 21384 y otras normas del ISO/TC 20/SC 16 en apoyo de los requisitos para unas operaciones comerciales de UAS seguras”.

Una nueva clase de aeronaves

Pensando en el futuro, Walker considera que el desarrollo de la serie ISO 23629 es tan significativo porque supone un avance en el desarrollo aeroespacial mundial, como la llegada del radar, el GPS y el motor a reacción. “La UTM permitirá que una nueva clase de aeronave penetre con seguridad en el espacio aéreo civil del mundo para ayudar a la humanidad con servicios tales como logística médica y similares, fuerzas de seguridad y transporte en zonas rurales y urbanas”.

 

Dado el ritmo vertiginoso de los avances tecnológicos, Fuchs afirma que las normas ISO en general, y esta serie de normas en particular, cobrarán aún más importancia. Como Garbett lo expresó en un artículo de Professional Security Magazine cuando ISO anunció la nueva serie: “Las normas infundirán nueva confianza a los inversores sobre la seguridad, la protección y el cumplimiento normativo de las operaciones comerciales de los drones […]. Los drones son un fenómeno transformador global que brinda una oportunidad económica sin precedentes a las empresas y los países dispuestos a acoger esta tecnología”.

 

Sin duda, estas afirmaciones resuenan actualmente. A medida que los sectores del transporte y la aviación se recuperan tras la COVID-19, se exigirá una mayor sostenibilidad a la aviación. Por medio de nuevos desarrollos en UTM y UAS, y con ayuda de normas como las series ISO 21384 e ISO 23629, los UAS parecen tener todo a punto para un despegue excelente. “El desarrollo y los avances en normas de calidad para los UAS”, concluye Walker, “sustentarán la evolución segura de este sector tan dinámico y atractivo”. Vigile este espacio (aéreo).

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